Formas fragmentadas que se sostienen en equilibrio,
como si el tiempo hubiera detenido su movimiento.
Cada pieza guarda una tensión silenciosa:
vacíos, encuentros, materia suspendida en el aire.
Las piedras aparecen como pequeños núcleos de luz,
contenidos entre estructuras orgánicas e irregulares.
Metal transformado en una presencia etérea,
donde la fuerza y la fragilidad conviven en suspensión.